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viernes, 21 de noviembre de 2014

Polvo de estrellas



El grupo Territorio de escritores viene realizando unos retos literarios semanales y en esta ocasión había dos opciones, A y B, que consistía en construir un trabajo en prosa o verso que contuviera las 12 palabras de la foto elegida, en un máximo de 250 palabras o 20 versos. Más información  aquí.
Yo me he decantado por la opción B en prosa para sacudirme  las telarañas mentales que, dicho sea de paso, estuvieron a punto de causarme daños cerebrales o me lo causaron a tenor del resultado. Si se es carreta, hay que tener los ejes bien engrasados.



 Polvo de estrellas

no estabas y yo… ya estaba adormilada y cansada de esperarte tanto, jugando, una y otra vez, con la fragilidad del lápiz y el papel, hastiada de superponer crueles palabras sin sentido ni fundamento, como quiméricos castillos de naipes flotando en el aire, cuando de pronto, el cielo crujió desgajando la noche en cada una de mis 12 lamentaciones: TU, JACARANDA, FELICIDAD, FRAGILIDAD, JUGANDO, LLUEVE, NAIPE, VIDA, CONSTANCIA, CEREZA, VOLUNTAD, NORAY.
¡No puedo!, grité, y el soplo gélido de mi desaliento borró toda la felicidad del mundo.
Aquel medio cuento vio el peligro de no ser inventado y huyó de mí, pisando por un segundo la nieve azul del jacarandá y, por alguna absurda voluntad mágica,  de mi llanto, a él le llovía la vida y, retórica, retórica a borbotones.
Apenas te creí posible pero nacías inocente, asido a mi viejo noray descascarillado, fruto póstumo del azar, navegante de mi intermitente constancia y, de nombre, Cuentoentero. Ahora  estamos aquí y somos uno e iguales a todas las cosas que nos rodean: Polvo de estrellas en constante evolución. No sé si será la luna el detonante de cada transformación, o un momento loco de inspiración, o “cer”-“eza” cosa que te devuelve el espejo… En fin, lo admito: esto no debería acabar así, haciendo un cuento proscrito por no comerme una cereza en cuanto lo empecé, pero todo es posible si te adentras en territorio de escritores.
De cualquier manera, colorín colorado, este cuento tiene 250 palabras justitas y está… acabado. 

©Ainhoa Núñez Reyes

8 comentarios:

  1. mi Ainho!!!! me encanta leerte..después de tanto tiempo sin comentarte nada! es un placer ,siempre...

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    1. Estoy vaguísima, hacía meses que no escribía y la última vez fue una colaboración con una amiga bloguera, si no, nada. Tengo que ponerme las pilas y sacudirme todo. Un beso enorme lunita, de esos bien apretaos que dejan la cara calentita y colorá. <3

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  2. Muy bien enganchadas esas palabras. jaja buen relato compañera, me gusta esa practica de escribir con algunas condiciones, se hace mas divertido. Un abrazo.

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    1. Sí, lo importante es escribir y cuando se está decapa caída, estos retos ayudan.. Besukiss.

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  3. Es que eres genial!!! lo sabías, verdad?? jajaa Besos, es una pasada tu cuento semi acabado de palabras contadas..Más besos!!

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  4. Buen ejercicio, Ainhoa. Por fortuna la temidas telarañas mentales no han causado daño alguno y estás regia e inspiradora como siempre. Me encantó leerte. Abrazos

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    1. Yo no estaría tan segura. Un beso, reína. Gracias por la visita.

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