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jueves, 6 de octubre de 2022

INSTRUCCIONES PARA SONREÍR CUANDO ESTÁS TRISTE



Texto 1

Ainhoa Núñez Reyes

INSTRUCCIONES PARA SONREÍR CUANDO ESTÁS TRISTE

Preámbulo

Está científicamente demostrado que a la larga recordamos más los momentos felices que los desgraciados; o sea, que la mente es porosa para el olvido, como diría Borges en El Aleph, y prefiere olvidar lo malo, aunque no es tan fácil con la brevedad del momento. Un instante aciago te muerde el cerebro como un animal, te estruja la felicidad del corazón como una esponja, acorrala tu espalda contra la pared y sufres, pero la gente no debe saber jamás que quieres llorar. En la Edad del Postureo está mal visto sentir. Ser uno mismo es fatal para el conteo de followers de nuestras redes, puesto que quienes nos siguen no quieren saber lo infelices que somos, aunque sea la verdad, prefieren una verosimilitud correctamente fingida, y para ella, este manual.

instrucciones

El día que estés triste, aprieta los labios en horizontal y abarquíllalos hacia abajo, al tiempo que acompañas el gesto con los ojos medio cerrados. Torcer levemente la cabeza hacia uno u otro lado (indistintamente) ayuda al fingimiento de lo natural, sobre todo si se hace de forma grupal en selfie, en el cual adopte cada componente una mueca original pero equivalente.  En las contadas ocasiones en que ni esto te sirve, prueba a poner morritos y levantar ambas manos marcando la señal de victoria. No sonríes, pero nadie sabe qué demonios estás sintiendo (nunca falla y es muy útil en caso de necesidad).

Notas

Guarda tus lágrimas para los momentos de intimidad o en los cuales nadie te vea. Para el mundo debes aparentar que todo va bien, que tu vida es lo que habías soñado, que todos te quieren, que has encontrado tu sitio y que quieres compartir tú felicidad con los demás como supremo gesto de generosidad, quizás con el fugaz propósito de que sueñen con tener tu vida, y que sean tan felices como tú lo eres al contemplarte feliz en las miradas de la gente.


©Ainhoa Núñez

jueves, 19 de julio de 2018

Universo


UNIVERSO


Después de las tinieblas hubo luz y María se recreó rescatando su belleza del borrón de un único verso.




(La historia de la creación de una mujer debe ser contada por ella misma. Cada una es artífice de su propia creación y sucesivas recreaciones a imagen y semejanza de su alma).

miércoles, 30 de diciembre de 2015

HO, HO, HO!


anoche, anoches

Anoche lo hicimos tan bien que...


HO, HO, HO!


Mañana se acaba el año... otra vez. ¡Caray! ¡Qué manía tienen de cambiarlo cuando una ya se va acostumbrando!  Cosas absurdas que se inventan los de arriba para tener despistados y/o entretenidos al populacho. Pensadlo bien… ¡qué felices seríamos y lo que ahorraríamos en cumples y turrones si solo hubiera un año! Todos seríamos de la misma edad, no tendrían sentido palabras como joven o viejo; niño o adulto; pronto o tarde; mañana o ayer, hasta un jamás o un nunca perderían intensidad... y no, no es que haya empezado con el champán antes de tiempo, solo es que me he dado cuenta que hay demasiadas palabras inútiles que lo complican todo, inútiles porque en vez de dar sentido un algo o a un todo, se lo quitan por completo.
Somos seres libres poco libres, cargados de ataduras que nos imponen y que nos imponemos que nos atan al suelo… y a mí me gusta volar sin alas sí, sin alas, porque volar teniéndolas es pura fricción, volar sin ellas es pura fe e imaginación, y esto es lo único que nos hace grandes y que nos puede llevar a dónde queramos con un poco de interés y  esfuerzo.
Hoy en día, damos demasiado poder a palabras como dinero y así nos va. Dinero, dinero, dinero. En cambio, palabras como: imaginación, fe, amistad, sueño, magia, aptitud, don, trabajo, humanidad, solidaridad, empatía… ¡empatía!, qué hermosa palabra y como todas las de esta incompleta lista, va perdiendo fuerza cada día. Y no, no escribo esto con el propósito de que reflexionéis de forma típica al acabar el año y hagáis la famosa por aburrida lista de propósitos que todo el mundo hace pero que nadie o casi nadie cumple. No, no, todo lo contrario. Sed libres, reflexionad o no, haced la lista o no, cantad villancicos o no, brindad o no… sed felices o no, que la felicidad está sobrevalorada, es la droga  de los tontos, una desdicha a tiempo salva muchas vidas monótonas de caer en el más absoluto hastío que nos impide ver con claridad la tremenda suerte de tener momentos breves instantes de autentica  felicidad que, al final, acaban pasandonos desapercibidos entre tanta dicha agotadora que a más de uno es a llevado al otro mundo. Son los muertos de aburrimiento. Un buen trama hilado finamente no es que haga la vida más interesante, es que hace la vida. En fin, dejó ahí mi teorías existenciales para hacer de nuevo hincapié en la cuestión más importante de este compendio de palabras... qué nadie os imponga nada que no sea libertad o libre albedrío.
Si queréis cambiar, cambiáis y si no… al fin de cuentas, cambiar para peor o cambiar algo que ya está bien como está, es simple sinrazón y/o pérdida de tiempo… y hacedme caso, aunque te cambien de año, que te devuelvan todo tu tiempo…y atento al cambio que hay mucho corrupto.
Yo este año lo tengo decidido: no cambio si no es para mejor. Me he vuelto vaga y no doy un paso en balde. Así que en principio, me quedo como estoy y luego iré viendo. Total, no estoy mal, hago todo lo que puedo y procuro no molestar demasiado a los congéneres, soy tan normal que puedo empezar a ser peligrosamente rara…
En conclusión, vivimos que no es poco. Además de vivir y la acostumbrada: felicidad, salud, amor y dinero, os voy a desear mucho sentido del humor porque es sano, hace que puedas querer más y que puedan quererte los demás y, por supuesto, es extrañamente barato, que en España no estamos para gastos extras, si por no tener, no tenemos ni mucha moral, ni suficientes principios, ni gobierno,… aunque, tengo que decir que a esto ultimo, por el momento, no lo echo de menos... ya iremos viendo.
Qué cenéis bien agustito y muchas y buenas anoches, sí, “anoches, porque noches las tendréis, pero “anoches” menos… no vayamos a comenzar el año con una trola… o... ¿¡sí!?...Bueno, vosotros mismos. 

jueves, 17 de diciembre de 2015

Salir del armario

Salir del armario

Salir del armario




Desde niño lo intentó. Primero, ocultarlo y, después: gritárselo al mundo entero, pero nunca importó cómo lo hiciera ni cuánto lo intentase, siempre le faltaba el aire para pronunciar las palabras justas y el temor a que se quedaran dentro se fue haciendo más fuerte en su interior. Con los años aprendió a vivir entre trajes de paño fino y vestidos de satén, y desarrolló una faceta turbia que le llevaba a descontarse segundos al reloj con la seguridad de que los podría recuperar en el tiempo con solo agarrar el pomo, girar la muñeca y salir del armario. Por entonces no sabía que los armarios están dentro de otros armarios más oscuros y siniestros. 






Ainhoa Núñez Reyes

domingo, 5 de abril de 2015

¿Qué aspecto tienen los monstruos?

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¿Qué aspecto tienen los monstruos? ¿Qué o quiénes son? ¿Dónde se esconden cuando los buscamos?


Yo de monstruos sé mucho. Al principio mis monstruos eran horribles criaturas monoculares que de día se refugiaban en los armarios o debajo de la cama y cuando llegaba la oscuridad, súbitamente aparecían haciendo que me ocultase bajo las sábanas. Eran monstruos inmaduros y párvulos que crecieron al igual que yo. 

Con el paso del tiempo comprendí, como comprendemos todos, que los monstruos adultos no tienen un solo ojo sino miles de ellos para poder observarnos donde quiera que nos escondamos. Saben de nuestros secretos y temores más profundos porque se alimentan de ellos. Están presentes en cada momento de la vida, en cada gesto, en cada palabra que pronunciamos porque al crecer dejaron los armarios y ahora viven dentro de nosotros. 

A veces, esos monstruos nos dominan, ocupan la parte que nos toca vivir y por un momento somos más monstruos que nosotros mismos. Los monstruos no duermen, acechan detrás de cada parpadeo porque quieren más, mucho más porque los monstruos… los monstruos lo quieren todo. Y son más y más fuertes y nos conducen a situaciones inesperadas, a caminos equivocados que nos alejan de nuestro verdadero destino. Entonces vivimos una vida errada y absurda que nos vacía el alma por completo. 
Desesperanzados, los monstruos nos atrapan. Lo más fácil es dejarse ir. No luchar. No provocar a la bestia. Seguir conversando con personas que no nos aportan nada más que rutina y desencanto. Comer, trabajar y vivir sin sentir nada nuevo que encaje y tapone las brechas por donde se nos escapan las esperanzas y los sueños. Y dejamos pasar tantas cosas que, a menudo, son las únicas cosas que podemos recordar, como si fuesen solo ellas las que siempre nos importaron aunque supongamos que ya están lejanas y perdidas en el abismo de lo que pudo ser y no fue. Tempranamente muertas.
Sonreímos esperpénticamente frente al espejo, en una mueca de absurda espontaneidad, nos miramos y apenas podemos adivinar lo que esconde la cara que nos refleja y así, día tras día. Pero llega uno en que ya nada es suficiente. Todo carece de sentido y a la vez lo explica todo porque de repente nos vemos…
Nos vemos. Estamos ahí, ocultos en los armarios, escondidos, agazapados en la oscuridad como nuestros infantiles monstruos nocturnos y… ¡lo sabemos! Lo sabemos de golpe, sin anestesia, sin ya absurdos disimulos. Aparecemos. No era tan difícil averiguarlo si alguna vez hubiéramos querido saberlo. Somos los monstruos que crecieron y devoraron aquel niño asustadizo que se refugiaba de la oscuridad debajo de las sábanas. Poco a poco, nos convertimos en una criatura que nos aterroriza. Y ya no hay sonrisa absurda frente al espejo que oculte la verdad de los colmillos que disimulamos, ni las feroces garras de nuestras manos. Rugimos. Una educación equivocada es el más feroz de los monstruos.


©Ainhoa Núñez
MONTRUOS, ESPEJO. Criaturas, espejo, feroz, relato, artículos, reflexión.




miércoles, 11 de marzo de 2015

La insoportable levedad del no ser

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La insoportable levedad del no ser


La vida pasa tan deprisa y tan despacio a la vez que cuando llega  la noche me alcanza el vómito y no ceso de intentar sacar fuera de mí todos y cada uno de los momentos que pasé atrapada dentro de ti, recorriéndote y recogiendo todos mis pedazos ínfimos e íntimos de humanidad.

Veo las estrellas brillar lejos y sé que están, lo sé, pero no alcanzo a tocarlas ni abrasando mis yemas con su destello. El amor, la luz, sus cálidas manos, unas alas batiéndose en el aire, mi sonrisa perenne detenida en el tiempo…Todo  está ahí, delante de mis ojos, yo los veo y de cuando en cuando me atrevo a tocar, ¡aunque no me sirva absolutamente de nada! Me quemo y siguen estando fuera de mi alcance. Están perdidos y solos en el infinito interior del abismo que me separa en dos a cada latido de este corazón fingido y roto.

Ajena a mi cuerpo vago al toque de retirada fortuita y forzada. Y no, no quiero irme aunque no sea yo ni esté a gusto ni sepa lo que me pasa. Grito dolor y sombras cerradas de amaneceres cautivos, abatidos por el tiro de la divina desgracia. Ya sé que me fui, ¿pero nadie ve que permanezco agazapada entre las camas blancas?
¡Chsss!, no molesten a los enfermos, paz para los hombres de buena voluntad, gloria a dios en las alturas. ¡Chsss!, no molesten, no molesten.


©Ainhoa Núñez Reyes

lunes, 23 de febrero de 2015

Oración

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Las medias áureas estancan las gargantas
De los pregoneros que rifan la luna
A cuarto y mitad de desconsuelo.
Mienten sus arrullos de esperanza henchidos,
Con sus tiranas certezas manipulando el destino.
No, no existen brotes verdes en un corazón yermo
ni hay trecho cómodo, ni paso atrás sin sangre ni castigo.
¡Oh, hermano, escucha mi plegaria!… no miento,
nunca habrá pan para todos los hambrientos.
©Ainhoa Núñez

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Cuento chino de Navidad



Me gusta señaló cuando leyó el último texto de aquella noche. ¡Por fin! Ya no podía más. Durante toda la jornada estuvo trabajando sin descanso y, a cada momento, sentía que se quedaba sin fuerzas, como si poco a poco se le agotaran las baterías.
Él nunca protestaba pero aquella vez era diferente: había alcanzado su límite. No, no más. De repente, miró atrás en el tiempo intentando rememorar cómo había llegado a esa situación y lo único que pudo recordar es que su vida nunca fue vida. Ya no podía proseguir con esas interminables rutinas a las que ella lo sometía y que le dejaban exhausto, a punto de apagarse como el último centelleo de un cigarro, humillado y aplastado contra el cristal del cenicero.
Con sus movimientos mentales impertinentes, le trasladaba de acá para allá con total desconsideración, como un objeto, cumpliendo un horario inhumano y él nada podía hacer. Nunca pudo hablarle, sinceramente. Nunca.
Ella era tirana e indolente y casi nunca se avenía a razones pero suplía su pereza con una mayor inteligencia y su apoyo constante y esclavo. Él llevaba la carga encima y hacía todo el trabajo duro. Editaba, publicaba, compartía y comentaba mientras que ella se llevaba el mérito y los halagos de su ardua labor.
—Escritora se hace llamar... —y algo hizo clic en su interior — ¡escritora de pacotilla, de medio pelo, de paripé! ¡Bah!, y ahora tiene en mente un nuevo proyecto: está pensando en un cuento de Navidad. “Pensar”.  ¡Eso es lo único que sabe hacer!
Como siempre, el trabajo inhumano sería para él aunque nunca encontró su agradecimiento: ni de palabra, ni en prosa, ni en verso… en esta ocasión sería lo mismo de siempre. Al día siguiente ella empezaría “pensar” en renos o en blancas nieves o cualquier otra cursilada típica del mes de Navidad y se olvidaría de él que está a su lado todos los días del año: agarrándole la mano en cada palabra, poniendo color en cada una de sus letras, aumentando sus aciertos, disminuyendo sus  dudas, recalcando sus sinsabores y  sin el que no podría gustarse más.
Al final se apagó…¡por mucho que se picase, nadie iba a pensar en él para hacer un cuento de Navidad! Tuvo que reconocer que un ratón inalámbrico sin pilas de protagonista suena más a cuento chino made in taiwan.


©Ainhoa Núñez Reyes
Participa en el Reto especial de Navidad de Territorio de Escritores:  Juegos Literarios. 

martes, 2 de diciembre de 2014

¡Puta suerte!


Microrrelato: ¡Puta suerte!


Haciendo gala y menester del más viejo y pecaminoso oficio, hubo un día en que la moza Eloina, jubilosa, retozaba encaramada a las ganas de un apuesto parroquiano que se podía permitir sus servicios.
De súbito,  por un fuerte sismo, el suelo del pajar se desgarró y, sobre sus cabezas, se desplomaba de golpe el pesado techo.
En el pórtico Celestial, Eloina se quejaba con furia a San Pedro. ¡De cualquier manera quería saber quién había decidido hacerla sobrevivir en pleno gozo a los veintitrés para luego matarla a los noventa de aburrimiento!

©Ainhoa Núñez Reyes
Imagen: ©Puñués

viernes, 28 de noviembre de 2014

Celeste



Celeste no es un color ni una bóveda majestuosa que cobija y ampara, ni es eterna, ni una criatura angelical. Celeste es un alma atormentada, una sombra arrepentida, unos pasos sin sentido ni rumbo huyendo del tumulto de la tempestad. Celeste existe porque no respira, ni ríe a veces, ni habita, ni se balancea por los mismos círculos gastados que los demás. Y solo Celeste sabe que todo aquello que los otros  creen  cierto y asumen no es real. Ni el aire es aire ni se rompe en brisa, no brilla el sol ni tiene agua el mar. Celeste es la única que sabe que los vivos que se le aparecen, desconocen que no existen, que vivieron  y  dejaron de estar muertos muchos años atrás.


©Ainhoa Núñez Reyes

viernes, 21 de noviembre de 2014

Polvo de estrellas



El grupo Territorio de escritores viene realizando unos retos literarios semanales y en esta ocasión había dos opciones, A y B, que consistía en construir un trabajo en prosa o verso que contuviera las 12 palabras de la foto elegida, en un máximo de 250 palabras o 20 versos. Más información  aquí.
Yo me he decantado por la opción B en prosa para sacudirme  las telarañas mentales que, dicho sea de paso, estuvieron a punto de causarme daños cerebrales o me lo causaron a tenor del resultado. Si se es carreta, hay que tener los ejes bien engrasados.



 Polvo de estrellas

no estabas y yo… ya estaba adormilada y cansada de esperarte tanto, jugando, una y otra vez, con la fragilidad del lápiz y el papel, hastiada de superponer crueles palabras sin sentido ni fundamento, como quiméricos castillos de naipes flotando en el aire, cuando de pronto, el cielo crujió desgajando la noche en cada una de mis 12 lamentaciones: TU, JACARANDA, FELICIDAD, FRAGILIDAD, JUGANDO, LLUEVE, NAIPE, VIDA, CONSTANCIA, CEREZA, VOLUNTAD, NORAY.
¡No puedo!, grité, y el soplo gélido de mi desaliento borró toda la felicidad del mundo.
Aquel medio cuento vio el peligro de no ser inventado y huyó de mí, pisando por un segundo la nieve azul del jacarandá y, por alguna absurda voluntad mágica,  de mi llanto, a él le llovía la vida y, retórica, retórica a borbotones.
Apenas te creí posible pero nacías inocente, asido a mi viejo noray descascarillado, fruto póstumo del azar, navegante de mi intermitente constancia y, de nombre, Cuentoentero. Ahora  estamos aquí y somos uno e iguales a todas las cosas que nos rodean: Polvo de estrellas en constante evolución. No sé si será la luna el detonante de cada transformación, o un momento loco de inspiración, o “cer”-“eza” cosa que te devuelve el espejo… En fin, lo admito: esto no debería acabar así, haciendo un cuento proscrito por no comerme una cereza en cuanto lo empecé, pero todo es posible si te adentras en territorio de escritores.
De cualquier manera, colorín colorado, este cuento tiene 250 palabras justitas y está acabado. 

©Ainhoa Núñez Reyes

sábado, 27 de septiembre de 2014

Eva y Adán

     


 Si para recordar esta noche tuviese que olvidar el resto de mi vida, sin lugar a dudas, lo olvidaría. Recordaría así, la única noche que ha merecido la pena vivir. Ya dejaron de sonar los hirientes alaridos de las sirenas acústicas que avisaban del peligro, y su sonido fue sustituido por el redoblar esperanzado de las campanas de las iglesias que aún quedan en pie.
      Llegó la paz tan súbitamente como se fue y. con ella, el cese del infierno de metralla, cascotes y aire contaminado por los cadáveres de los caídos.  Al final los círculos se cierran y los caminos vuelven al punto de partida. El hombre vivía con odio y con odio murió. Hoy, sólo quedan las cenizas del rencor cayendo lentamente sobre nuestras cabezas.
      Demasiadas cosas acuden a mi mente. ¿Cómo podría poner en orden todas ellas si apenas recuerdo cómo empezó? Durante mucho tiempo vivimos engañados, refugiados cómodamente en el frágil manto de la paz.
      Creímos que nada podía estropear aquel sueño sostenido con hilos minúsculos y frágiles. Presumíamos de ser seres elegidos, predestinados a la felicidad, sin miedo, casi inmortales, y como si un halo luminoso nos separase de lo humano y nos acercase a un tuteo cordial con los dioses: desfilábamos creyendo firmemente que nada de esto podía suceder. Pero sucedió. Las rivalidades se convirtieron en temor a otras formas de entender la vida y el temor, en odio. Nada ni nadie podía evitar el desastre.

viernes, 11 de julio de 2014

El ingenio de la lámpara

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by Puñués

El ingenio de la lámpara


Omar y su hermana se ganaban la vida recogiendo chatarra en un basural y, aquel día, encontraron una vieja lámpara de aceite. Él frotó y frotó esperando ver aparecer al genio que se resistía. La niña, en cambio, parecía más interesada en saber cómo se había metido dentro.  
   

©Ainhoa Núñez Reyes


lunes, 23 de junio de 2014

Más sabe el Diablo por viejo que por diablo

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by Panick


Microcuento: 

Más sabe el Diablo por viejo que por diablo



El viejo Diablo andaba buscando consuelo encima de una joven virgen que miraba aquel monstruo cornudo aterrorizada. Tras buscar en todos los recovecos de sus vestiduras, el Rey del Averno marchó golpeándose insistentemente la cabeza, mientras murmuraba desconsoladamente entre lamentos: “El condón, el condón…”.

©Ainhoa Núñez Reyes

miércoles, 11 de junio de 2014

Rino Stefano Tagliafierro, obras maestras en movimiento



Rino Stefano Tagliafierro, obras maestras en movimiento


Rino Stefano Tagliafierro nos trae las obras de los grandes maestros de la pintura, (arriba) "Giuditta e Oloferne” de Caravaggio, con una delicada y escrupulosa animación digital que eleva aún más. si es posible, las bellezas pictóricas elegidas. Todas las imágenes que aparecen en el vídeo son cortesía del artista italiano.



"Giuditta e Oloferne” de Caravaggio


Rino Stefano Tagliafierro ha dirigido un cortometraje, donde cobran vida famosas pinturas de los grandes maestros

La totalidad de ellas forman los óleos estáticos más conocidos en toda la historia del arte que nos han cautivado hasta nuestro días. Aparece, Caravaggio, con su espléndido y grotesco “Sacrificio di Isaac” hasta la “venus di Urbino” de Tiziano . Las figuras que componen este trabajo de Rino Stefano Tagliafierro llamado "la belleza" (``Beauty’’), dejan a un lado la eterna inmovilidad del lienzo y toman vida ante nuestros ojos admirados. La animación de un sentimiento perdido de las obras maestras estáticas, los momentos congelados en el tiempo son imaginados como paisajes o composiciones avivados, inyectados de vida. La animación de los rostros y movimientos de las figuras a través de la manipulación digital dejan al espectador extasiado y ensimismado. Veremos a continuación esta espectacular obra maestra de la moderna edición digital: "Belleza": Video cortesía de Rino Stefano Tagliafierro.






Mi nombre es Rino Stefano Tagliafierro, tengo 33 años, soy un profesional independiente en la industria del video y trabajo en Milán. Me encanta transformar la realidad en algo nuevo y surrealista. Amo la belleza sobre todas las cosas

La idea detrás de "BEUTY", tomó forma a principios de julio. Las obras fueron seleccionadas sobre la base de que el objetivo principal de la "BELLEZA", que, además de ser una oda al arte, es ante todo una historia visual de las emociones humanas. Desde el Renacimiento hasta la época romántica, el objetivo final de muchos maestros de la pintura era, a menudo, transportar al público al reino de la imaginación. A partes iguales de la ficción y la realidad, los maestros trataron de crear planos hermosos que los lugares o situaciones originales. Este artista italiano Rino Stefano Tagliafierro recrea los retratos estáticos como si pasaran en directo. Hay que reconocer que la adición de la música y el movimiento a través de la manipulación digital, añade una dimensión inédita a la experiencia del arte.



'Sacrificio di Isaac' de Caravaggio



Dante y Virgilio en el infierno "por William Adolphe Bouguereau


  'witches going to their sabbath' by luis ricardo falero


Imagen y video © RINO STEFANO TAGLIAFIERRO.

martes, 3 de junio de 2014

Infidelidad

Fotografía de RollingFishays

Infidelidad



Como enfermizas flores,
el pecado es terco en el remordimiento
y en la miseria de la culpa,
y aunque almohademos las sienes para dormir,
para no encontrarnos repugnantes en el lecho,
y no perdernos, rotos, en el llanto,
la noche se torna delito
cuando sucumbimos al placer clandestino.
Ruedan sobre las cabezas
aciagas aves negras de infortunio,
revoloteándonos como viejas rameras.
La voluntad se hace leve y se eleva
en la inmensidad, somera y desvaída
como reflejos celestes de albura.
Más allá del sino truncado
la lumbre pura que tiembla,
titila en sus últimos fulgores,
arrojando la matriz del amor al más absoluto abismo.


©Ainhoa Núñez

lunes, 2 de junio de 2014

Oda a lo incierto



La lumbre respira y se rasga y gruñe para sí,
en la madera que alimenta sin descanso.
Y cada bocanada centaurea es una oda a lo incierto,
al Miedo a morir, a solo tener pasado.
Y su pulmón ingrávido busca el equilibrio eficaz,
 entre aire, calor y traviesa,
y tan pronto enciende la oscuridad como la calma.
No sé qué pasará mañana,
no sé qué será de mí.
El futuro es una pasión deshabitada,
un desván confuso sin polvo ni libros viejos,
un recién nacido perpetuo...
Su inocencia de improviso me desgarra y,
rujo de espumas en mis olas pendientes del azar del mar.


©Ainhoa Núñez

domingo, 1 de junio de 2014

¡Menuda noche de carnaval!

vampiro
Ilustración Vamp by Puñués


¡Menuda noche de carnaval!

De madrugada, en un callejón tenebroso, escuchas murmullos en la oscuridad. Se acercan: confusos, vagos, imprecisos. Alguien te llama… ¿no oyes? Pronuncian tu nombre. Giras la cabeza siguiendo el instinto. Nada. Será el viento frío. La noche tiene el don de hacer las cosas más intensas: las lecturas, los licores, el frío… ¡hasta el miedo asusta más! Esbozas una sonrisa con este pensamiento y te enfundas en un valor fingido mientras apresuras el paso. 

Estás a veinte metros del cajero automático, tu destino. Tus pasos taladran la calle mojada. Quince metros. Las hojas caídas braman a la fuerte ventolera. Diez metros. Detrás de ti, un alboroto metálico te aviva el pulso. Cinco metros. Unos gatos malhumorados maúllan violentos rebuscando manjar en los cubos de basura. Tres metros. Vuelves a escuchar tu nombre: no hay nadie detrás. Un metro. Sientes un roce en el cuello… Entras sofocado y cierras el pestillo. Miras hacia fuera. Sigues sin ver nada a través del cristal. Los nervios te traicionan; empiezas a reír. Tienes que calmarte y cuentas hasta diez. Uno, dos, tres. Jadeas. Cuatro, cinco. Inspiras y exhalas buscando la calma. Seis, siete, ocho. Respiras con normalidad. Nueve. Sonríes a tu reflejo en el cristal. Diez… Alguien se proyecta detrás.

A la mañana siguiente, David se despierta con un profundo dolor de cabeza. Sus huesos rechinan penosos ante la tenaz insistencia de sus músculos doloridos… ¡Menuda noche de carnaval! Está tan molido que le parece que un tren lo acabase de atropellar y cuando abre los ojos, se alegra mucho de no ver las vías… ¡Menuda noche de carnaval! Se incorpora entre bostezos. Estira los brazos al aire y, en ese momento se da cuenta de dónde está. ¿Qué pasó? Recuerda la borrachera, recuerda el frío y que se metió en un cajero automático para marinar la merluza*. Sólo muy vagamente aparecen atisbos de aquel señor. Entró descompuesto y descolorido… No recuerda más. Y allí sigue tumbado. Abre la puerta y se va.

Noticiario: Muere un hombre en un cajero de causas naturales, no obstante, la policía busca a un “vampiro” que fue visto salir del lugar.

* Dícese de las personas ebrias que gustan, además, de fumarse un porro.
©Ainhoa Núñez

viernes, 30 de mayo de 2014

Inventario de una historia de amor





La Real dice que sin verbos no hay acción, además los enunciados sin ellos no se consideran oraciones. Hoy me apetece escribir un relato de amor sin verbos, aunque al no tener, puede ser que tampoco sea relato.



Inventario de una historia de amor


Unas miradas, unas sonrisas, un deseo, unos besos, una cama, unos gemidos, un abatimiento, una mirada de soslayo, una puerta y un buenas noches, bombón. Unos días, una espera, una botella de vino, una copa, unas lágrimas y una decisión. Dos noches en vela, un teléfono, una voz, un padre y una madre, unas prisas y una desaprobación. Un coche, un viaje, una tienda, un dinero, un vestido y unos zapatos de tacón. Un día soleado, una puerta, un himno, un rubor. Un hombre, un anillo, unos silencios, unos murmullos, una expectación y una afirmación. Unas fotos, un banquete, un pastel, un felices por siempre y una habitación.

©Ainhoa Núñez



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